Una escena larga y sin alivio:
Una escena larga y sin alivio:
Todes quieren ser deseades, nadie quiere desear
Residencia artistica de Ines Borovac
Con el apoyo de Mondriaan Fonds
14/03/2026 - 15/05/2025
La escultura, titulada aptamente: Caídas Suaves y Duras Verdades, refleja su resistencia en la labor del video, ambos presentes en la sala. El uso de espuma como material también fue escondido debajo del vestido rojo con la intención de suavizar sus caídas. En el video las caídas suceden en reversa, el cuerpo no se lastima, se restaura; al haber grabado en casas privadas y espacios públicos, el proceso implicó negociar la confianza de extraños, convirtiendo espacios íntimos en escenarios de vulnerabilidad. El acto de caer repetitivamente se interpreta como un compromiso con la encarnación de la teledramaturgia, las cuales están presentes desde la infancia de la artista formando parte así de su afinidad latina como Croata. Esta afinidad, sujeto también de su investigación en La Clínica, se desprende de paralelismos encontrados entre la subjetividad balcánica y la latina. Territorios que comparten una historia de subordinación y rebeldía ante los numerosos imperios (En Croacia el Imperio Romano, el Imperio Austrohúngaro, la República de Venecia y Yugoslavia entre otros, y en México el Imperio Mexica y el Imperio Español entre otras fuerzas poscoloniales como Inglaterra, Francia y EE.UU.) que han gobernado sus tierras; y esto sin mencionar un catolicismo compartido entre ambas naciones.
Escenificada entre la sedación y el exceso, la residencia artística de Ines Borovac (enero - febrero, 2026) fue marcada por una exploración sobre la lucha de los cuerpos por expresar emociones, conflicto y deseo dentro de una sociedad altamente alienada de su corporalidad y optimizada hacia la producción de capital. Atrapada entre el exceso y la compostura, la libertad de expresión se ve interrumpida, suavizada, aplanada y corriendo el riesgo de ser completamente suprimida. De esta manera, encarnar exceso se convierte en una coreografía confrontativa en contra de los sistemas digitales de control y la cultura hegemónica-contemporánea de la belleza, que nos enseñan y premian por no mostrar expresión. Suavizar el rostro para evitar que la emoción sea leída como “histérica” o poco profesional. Esta presión se alinea con normas algorítmicas que favorecen superficies estáticas y controladas por encima de una corporalidad expresiva y desordenada. Esta no es una aplicación neutral; es un disciplinamiento y represión emocional culturalmente condicionada que borra el afecto del rostro y del cuerpo.
Para contrarrestar la sedación de la expresión, la residencia de Ines se inspiró en la expresividad melodramática de las telenovelas. Como resultado de su tiempo en La Clínica, Ines produjo un performance colaborativo con Isabel Narezo Balzaretti y Roberto Mosqueda presentado el 7 de Febrero, acompañado de un vestuario diseñado por Salma Carbajal y audio producido por Harry Castle. A la par de la producción para el performance también produjo un video y una escultura.






La subjetividad del exceso de expresión y rebeldía ante y por debajo de estos imperios han dado fruto a un afecto emocional que ahora busca ser subrogado por plataformas digitales, y sus normas algorítmicas que dan continuación a las normas de estética y belleza de dichos imperios hegemónicos. Tanto en la escultura como en el video, el cuerpo insiste: cae, se amortigua y repite, dejando visible la fricción entre vulnerabilidad y resistencia. La espuma, el vestido y la repetición performativa de una caída se traducen en formas que encarnan tanto la suavización impuesta como la voluntad de sostener el exceso afectivo. De este modo ambas piezas materializan una lucha contra la sedación contemporánea, donde la imagen en movimiento y el objeto escultórico se convierten en archivo físico de una emoción que a veces da mano firme y a veces se rehúsa a ser disciplinada.






